sábado, 19 de febrero de 2011

Barrio LAS PEÑAS


Las Peñas es históricamente el barrio más importante de Guayaquil, pues aunque sus casas solamente tienen alrededor de 100 años, sus características formales y estructurales son muy parecidas a aquellas de los siglos XVIII y XIX.

Morada de hombres ilustres
Cada una de las casas tiene su propia historia. Aquí vivieron personajes ilustres de la política y la cultura del país, como el músico Antonio Neumane, los presidentes Francisco Robles, José Luis Tamayo, Carlos Julio Arosemena Tola, Alfredo Baquerizo Moreno, Eloy Alfaro, el escritor Enrique Gil Gilbert, el historiador Rafael Pino Roca, el pintor Manuel Rendón Seminario, Alfredo Espinosa Tamayo, Juan Montalvo, la educadora Rita Lecumberry, e inclusive Ernesto “Che” Guevara estuvo de paso por este barrio y sirvió gratuitamente de pediatra entre su gente. También fue la cuna de industriales, amas de casa, pescadores y marineros, personajes que nutren de vida la cotidianidad de la ciudad.
Exposiciones artísticas
A fines de los sesenta, Luis Hidalgo Baquerizo y Eloy Avilés Alfaro fueron los pioneros en realizar exposiciones artísticas en Las Peñas. Mostraban a pintores jóvenes, cuadros de la Escuela Quiteña y réplicas de Monard, Rembrandt o Renault, cada 24 de julio en la noche. Esto es solo un ejemplo de la intensa vida cultural que siempre ha tenido el barrio.


Historia del viejo Guayaquil, remodelado  con hermosos colores.  
Hasta 1650, más o menos, el viejo Guayaquil no tenía sino dos calles: la de la orilla, actual malecón, y la calle del cerro que lo bordeaba por su lado sur. En la segunda mitad del siglo habían cinco calles:
- La calle de la orilla,
- La calle Real de Ciudad Vieja, que salía de la plaza de la parroquia hacia el sur y que mantuvo su nombre hasta el siglo pasado,
- La calle de Santa Catalina, que orillaba al cerro en su falda sur, pero más al sur que la anterior calle,
- La calle de Las Peñas, mucho más quebrada e irregular que ahora,
- La vieja calle del cerro, que era una segunda calle en su falda.
La pequeña ciudad tenía cinco barrios: Las Peñas, la Atarazana, en dónde se ubicaban los astilleros, más al norte (como hasta ahora), el Cerro, la Marina y el Del Pozo.
Hacia 1683, con el traslado de los astilleros el barrio empieza a perder importancia. Por muchas razones, entre ellas el crecimiento urbano y la insalubridad de las áreas que lo limitaban por el sur, los habitantes del antiguo Guayaquil resolvieron fundar una nueva ciudad en 1690, ubicada unos dos kilómetros al sur, en la parte llana, y desde entonces se dividió a la ciudad en “vieja” y en “nueva”.
Muchos litigios hubo entre los que quedaban y los que emigraban. Los unos aferrados a su barrio y sus propiedades, y los otros en busca de las comodidades que se proyectaban en la nueva, pues hasta el Cabildo y principales despachos gubernativos pidieron solares.
Los límites de la ciudad vieja se fijaron desde el cerro Santa Ana y cerro de El Carmen hasta lo que es hoy calle Junín, detrás de la iglesia de La Merced, y de la orilla de la ría hasta el barrio llamado entonces Bajo, actualmente la prolongación de las calles Córdova, Escobedo, Bolívar, etc.
A fin de unir las dos ciudades se construyó un largo puente, en sentido norte-sur, desde la plaza de Santo Domingo hasta la Calle de la Muralla, como se llamaba la actual calle Junín. El puente tenía ochocientas varas castellanas y todo el sector que lo recorría se inundaba porque varios esteros en el invierno y altas mareas (aguajes) regaban sus aguas por la calle nueva, que poco a poco se iba rellenando de cascajo.


  El barrio y los estratos sociales
En el siglo XVIII Las Peñas fue un barrio de clase media. Algunas señoras acaudaladas trasladaron sus viviendas hacia ese sector y convivieron con estratos populares como artesanos, pescadores, comerciantes prósperos y artistas. “Las Peñas en 1650 era un sumun de todos los grupos étnicos coloniales”, según los cronistas de la época.
En el siglo XIX comienza su aristocratización con la compra de algunos solares por parte de familias nobles de la época como la señora Clara Barron Ruiz y Barreyro, las familias Tola, Arces, etc.
Incendio y reconstrucción
El gran incendio de 1896 arrasó el barrio, que fue reconstruido en el siglo XX con rasgos de su arquitectura original. En 1902 se registra el último incendio que azotó la ciudad, aunque esta vez las casas no fueron gravemente afectadas gracias a que para entonces ya contaban con un destacamento de bomberos.
Durante gran parte del siglo XX fue uno de los barrios más conocidos por acoger a la elite social porteña.







Las Peñas, Tradición y Rescate
Al pie del cerro Santa Ana y a la orilla del río está el pequeño bastión que es conocido como La Planchada, y en el cual se inicia la calle Numa Pompilio Llona, nombre del notable poeta guayaquileño de fines del siglo XIX que vivió hasta principios del XX. Esta calle angosta y sinuosa que bordea el cerro está ubicada en el barrio de Las Peñas, el primero que se fundó en la ciudad, que debe su nombre a unas peñas y peñascos, estribaciones del cerro que se sumergen en las aguas, hacia la ría.
Esa callejuela salía antes a la actual hacienda La Atarazana, comenzando por el fortín hasta detrás del cerro, donde estaba ubicada. Unos vecinos hicieron sus casas en la falda del cerro y otros las hicieron en la orilla misma de la ría, dejando ese callejón comunicante en medio. A ese callejón se lo llamó, por muchos años, la calle de los pescadores, por cuanto ellos, sus primeros ocupantes, sacaban por ahí a la ciudad o llevaban al cerro los peces para el mercado.
La orilla del barrio de Las Peñas fue siempre la escuela de natación de ciudad vieja o Guayaquil Antiguo.
Es posible que fuera sobre peñascos y peñas que se iniciaron las construcciones de amurallamiento de la ciudad en la época colonial (1682), así como un fuerte armado de cañones para la defensa contra los asaltos de los corsarios, muy frecuentes entonces contra las colonias de España.
Las Peñas es un barrio que en Guayaquil se ha mantenido a través del tiempo al margen de la evolución arquitectónica y de la transformación urbana; precisamente en eso radica su belleza y valor patrimonial. En la actualidad reúne los elementos mínimos para que pueda ser considerado como el nexo de continuidad entre la historia escrita con quincha, madera y tejas y el predominio contemporáneo del hierro, el cemento y el vidrio.
El Muy Ilustre Municipio de Guayaquil y las Fundaciones Guayaquil Siglo XXI y Malecón 2000 firmaron un convenio interinstitucional para la restauración del histórico Barrio Las Peñas. Esta primera fase comprende desde el fortín, a través de la calle Numa Pompilio Llona hasta la escalinata que conduce al callejón del Galeón.
El barrio Las Peñas es uno de los pocos legados históricos que posee la ciudad y su estilo arquitectónico muy particular, su estrecha calle, sus casas junto al río que poseen dos frentes lo convierten en un llamativo destino de visita turística. Cada mes de julio se convierte en vitrina de arte y cultura de artistas que viven en el lugar y de manifestaciones culturales que tienen la oportunidad de mostrarse año tras año.

http://www.visitaguayaquil.com/

Museo Municipal


  Arte Sacro, un recorrido por la fe


ARTE SACRO_jpgEn la sala de Arte Sacro, en un ambiente que combina las obras con la arquitectura, el público puede apreciar obras de pintores y escultores representativos de los siglos XIX y XX.
Desde el ingreso se muestran cuadros del Niño Salvador, de la Virgen del Rosario, de la Virgen y el Niño, de la Virgen del Carmen, la Santísima Trinidad, el Taitacha o Cristo de los Temblores, San Ignacio de Loyola.

La lista de pintores quiteños es extensa. Desde Juan de Yllezcas y Luis de Rivera, que pintó en la catedral de Quito y San Francisco; el padre Bedón, decorador del claustro de la recolecta de Quito; Miguel de Santiago, su yerno Goribar; Antonio Egas Venegas de Cordova; María Magdalena Dávalos.

Figuran, además, Bernabé Lobato y Simón de Valenzuela, contemporáneos y amigos de taller de Miguel de Santiago; Antonio Salas, autor del Corazón de Jesús, y gestor de una generación de pintores de arte religioso.

El recorrido por la sala recrea la fe en cada paso, en cada cuadro. en cada gesto de los devotos y de los santos. Narcisa de Jesús es una muestra de la devoción que se despierta en los visitantes. Por estos días los seguidores de la Santa acuden a conocer parte de su vida, que se plasma en los cilicios que reposan en la sala y con los cuales se autoflagelaba. También hay un retrato de ella y de otros santos de devoción local, como San Francisco Javier, San Francisco de Paúl, Santo Domingo  de Guzmán.
Otro de los espacios de la sala se dedica a la escultura. Hay efigies de San José y el niño, de San Francisco Xavier mostrando su corazón, de San Francisco de Asís, de la Virgen de la Adoración y de una mujer de rodillas.
En la sala se destaca a los escultores de la época de la colonia, entre ellos Diego de Robles, quien trabajó las estatuas de las vírgenes de Guapulo y del Quinche y del Cristo que está en el altar mayor de la iglesia de San Francisco de Quito.

La lista sigue con el Padre Carlos, Bernardo de Legarda, Manuel Chili alias “Caspicara”, autor del San Francisco de la iglesia de su nombre; José Olmos, alias “Pampite”, autor del Señor de las Agonías de la iglesia de San Roque; Manuel Salas, José Domingo Carrillo y Gaspar de Sangurima, alias el “Yuqui”.

Las técnicas son variadas, pero todas logran reflejar el dolor, la adoración y devoción de un pueblo que mantiene viva la fe.




 
Historia del Museo Municipal de Guayaquil


Pedro Carbo NoboaEl año de fundación del Museo Municipal es un tema que, contrario a lo que muchos puedan pensar, podría levantar polémica de haberse estudiado más profundamente el asunto, ya que escudriñando en la información que dejara publicada el ilustre patricio guayaquileño Don Pedro Carbo Noboa, y, particularmente, en las memorias de las Bibliotecas Públicas que éste diera a la luz en 1887, constatamos que en la página 70 de dicho folleto, Don Pedro Carbo nos dice "el Doctor Vera fue también encargado de la Dirección del Museo Industrial, fundado por iniciativa mía según consta en el # 32 de la Gaceta Municipal correspondiente al 1 de Mayo de 1863".

Está claro entonces, de que Don Pedro Carbo, casi paralelamente a la fundación de la Biblioteca Municipal fundó también un Museo que con toda seguridad dependería del Ilustre Cabildo Porteño, en vista de que para ese entonces, Pedro Carbo era el Presidente del Concejo. De ser esto así, como sin lugar a dudas lo es, la sesión del 15 de Septiembre de 1908 en la que se propone la creación de un Museo Histórico, no sería otra cosa que la ampliación del Museo Industrial, que ya existía, y no la fecha de fundación exacta del Museo de la Ciudad, por lo que la revisión de la fecha de fundación sería imprescindible pues, estaríamos en la obligación de considerar la creación del Museo, virtualmente de manera paralela a la de la Biblioteca. Por lo anteriormente mencionado, el Museo Municipal de Guayaquil no cumpliría 100 años, sino 146 años, convirtiéndose, sin lugar a dudas, en el Museo más antiguo de la nación, estructurado como tal, casi a mediados del siglo XIX.

No está de más citar la sesión del 15 de Septiembre de 1908 en la que siendo presidente del Ilustre Concejo Don Armando Pareja, propone la creación del Museo Histórico, anexo a la Biblioteca Municipal, propuesta que es aceptada por el Concejo y que genera la ordenanza Municipal que le da origen legal a la institución.

El Museo, ya conocido como Municipal, fue inaugurado la noche del 9 de Agosto del 1909, siendo su fundador y primer director Don Camilo Destruge Illingworth.

http://www.patriaecuador.com/

 

jueves, 17 de febrero de 2011

Zoologico El Pantanal





Zoo El Pantanal empezó a formarse en el año 1962 por iniciativa propia, aves heridas, mascotas silvestres abandonadas, animales de otros zoológicos que cerraron su puertas, lo convirtió en centro de resácate de vida salvaje. Ahora funciona como el zoológico de Guayaquil, donde se pueden observar mas de 1000 animales en su mayoría propios del Ecuador en un ambiente lleno de verdor y paz.
Los estudiantes y el público en general serán a acompañados de guías especializados, poseen más de 100 especies de flora y fauna.

La función principal de este zoocriadero es la reproducción de animales silvestres en cautiverio, que por lo regular se encuentran en peligro de extinción, y una vez logrado este fin son liberados de su hábitat natural, de preferencia reservas ecológicas existentes en nuestro país.









Dirección: Km 23 vía a Daule

Parque Historico




Parque Histórico de Guayaquil
Replicando el Guayaquil antiguo, con frente al río, se destaca el Parque Histórico como otro de los puntos que deben visitarse. En donde las personas pueden adentrarse en medio de un bosque de manglar y caminar por un sendero de madera que lo atraviesa.

Está ubicado en la ciudadela Entre Ríos, en la vía Guayaquil-Samborondón. Busca recrear la forma de vida de años ya pasados con tres zonas:
Zona de vida silvestre
Zona urbano arquitectónica
Zona de exposición de tradiciones

Este sitio de 8 hectáreas está rodeado de bosques de manglares y otras especies de árboles, como el platanillo, que crecen naturalmente alrededor de un estero del río Daule.

En el manglar existen 28 especies de animales en cautiverio, entre las que podemos observar al venado de cola blanca, al mapache y osito lavador, grupos de saínos, tigrillos, osos perezosos, cocodrilos. Existen 90 especies de aves como papagayos, pericos, águila arpía.

En el parque también se aprecian estructuras que representan las tradiciones de nuestra costa, y planificada la recreación de dos manzanas del Guayaquil, a inicios del siglo XX en las que se ubicaran cuatro edificaciones, construidas en esa época y que son representativas de la antigua ciudad a que, a más de ello, han sido declaradas patrimonio cultural.

Zona de vida silvestre

La costa ecuatoriana es una región de gran riqueza ecológica. Una clara prueba la tenemos en esta visita. Apenas 4 hectáreas de terreno bastan para acoger más de 50 especies entre aves, mamíferos, peces y otros animales que sin ser parte de la muestra encuentran su hábitat en este pedazo de bosque.
Está construida como un zoológico de inmersión, es decir, un hábitat natural en el cual los animales disfrutan de casi total libertad. La zona de vida silvestre es recorrida mediante un sendero elevado que permite el contacto real con el ecosistema sin que se incomode ni al visitante ni a los animales. Brinda 23 paradas temáticas que permiten contemplar en forma individualizada cada especie.
La torre mirador para observación de aves y zonas de descanso a lo largo del camino, complementa la visita.
La reserva reúne las especies más representativas de tres de los cinco principales ecosistemas de la costa







Zona urbano arquitectónica En ella se levanta el Guayaquil antiguo con museos, restaurantes y cafetería, agencias bancarias, talleres de oficios tradicionales, salas de exposiciones y audiovisuales, son los principales servicios que le permitían disfrutar su estadía entre nosotros.
La casa Julián Coronel, el Banco territorial, Casa Lavayen – Paredes (conocida como la Casa verde) y el Hospicio Corazón de Jesús; han sido rescatadas como patrimonio cultural, y sirven de marco para la reconstrucción de la vida urbana del Guayaquil de antaño.
Para ponerse en época, es bueno recordar que antes de la aparición del tranvía eléctrico la ciudad contaba ya con el carro urbano de Guayaquil (carro de sangre) sobre rieles, tirado por mulas. La pujanza de la ciudad y su puerto se notaba en las calles, repletas de transeúntes y vendedores ambulantes. La actividad económica era símbolo de prosperidad, y cada banco realizaba emisiones de monedas en sus propias reservas.
Unas de las cosas más famosas que traspasaron las fronteras fueron nuestra moneda y vestimentas guayaquileñas, así como los confites, tabacos y derivados de la actividad agrícola. El gran incendio de 1896 ha sido superado; la ciudad empieza el camino de la modernización.


Zona de exposición de tradiciones

La zona de rescate de tradiciones no solo le permitirá encontrarse con el pasado, también le abrirá las puertas a un mundo rural que a veces está demasiado lejos para ser conocido.
Recordemos que la hacienda era en aquellos años el pulmón económico del país. La riqueza del Ecuador se basaba en la exportación y producción agrícola, y alrededor de ella se generaban los más variados oficios y actividades.
La artesanía era también parte de la cotidianidad campesina.
¿Conoce cómo es la planta de guayaba, o qué forma tiene el fruto de la tagua? ¿Alguna vez ha caminado por un tendal entre olor a café y cacao?
Huertos de los principales productos de la costa, casa de hacienda, centro artesanal, arquitectura campesina, serán entre otros los espacios que le permitirán conocer y valorar un estilo de vida que sido fundamental en el desarrollo de nuestro país
 


http://www.parquehistoricoguayaquil.com/

Malecon 2000

El malecón fue creado en el año 2000 con la intensión de mejorar su aspecto y de llegar a ser un lugar familiar donde puedan ir los ciudadanos a pasear.
la municipalidad de guayaquil se demoro alrededor de tres años en su creación, comprende todo el malecón hacia el río guayas y termina en el cerro del  carmen "las peñas", donde también fue remodelado.
el malecón 2000 tiene unos distintivos en relación a los elementos naturales como lo son: agua, tierra, aire, fuego.
contiene monumentos importantes sobre proceres de nuestra cultura, además cuenta con grandes áreas verdes y pequeños lagos donde encontramos mucha fauna y vida silvestre.
en el malecón 2000 encontramos un cine en 3D " IMAX", donde ofrecen la variedad de filmes educativos sobre la vida y la tierra, también encontramos un pequeño museo de pequeñas esculturas hechas por un artista ecuatoriano.
El malecón también ofrece áreas para realizar ejercicio, área de juegos y mucho mas. Uno de los puntos mas visitados en el malecón es RESACA un bar discoteca donde  la gente frecuenta mucho, también está mac donald que también es bien visitado, yo por lo general visito mucho estos lugares junto con mi familia solo me falta ir con mi enamorada. :)
bueno espero les guste lo k escribí.